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LA SALVACION- A Message in Spanish
![]() La salvación es el regalo más grande de Dios hacia la humanidad. “Porque de tal manera amó Dios al mundo que dió a su hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Fue la forma de personificar en Cristo, su deseo para nosotros de obtener vida eterna. “Y aquel verbo se hizo carne y habitó entre nosotros...” (Juan 1:14a). Por medio de esta salvación, podemos encontrar solución a una vida que estaba condenada a vivir en tormento por una eternidad. El pecado es todo aquello que mancha la santidad de Dios. Son todos aquellos deseos, pensamientos, y hechos que diariamente nos separan de la presencia de Dios. El pecado, es aquella barrera que impide el cohabitar por una eternidad con Dios. “...una grande sima (pecado) está constituída entre nosotros y vosotros, que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá” (Lucas 16:26). Lo triste es el darnos cuenta que todos somos pecadores “Por cuanto todos pecaron” (Rom. 3:23). Ahora solo nos espera el castigo merecido por nuestro pecado “la muerte” (Rom. 6:23). Es difícil creer que un Dios de amor permita esto. Posiblemente ignoremos que así como es un Dios de amor, también es un Dios justo y que pagará a cada uno de nosotros lo que merezcamos. De una cosa podemos estar seguros, “El Señor es paciente para con nosotros no queriendo que nadie perezca sino que todos procedan al arrepentimiento” (2a Pedro 3:9). Aún sabiendo que somos pecadores, Dios tuvo compasión de nosotros. El ha diseñado un plan por el cual podamos obtener la salvación. Primero, alguien justo tenía que pagar por nuestro pecado. “Cristo, por el espíritu eterno, se ofreció a si mismo sin mancha” “El justo por los injustos para llevarnos a Dios” (Heb. 9:14; 1a Pedro 3:18). Segundo, el justo tenía que morir por los pecados del mundo. “como cordero fue llevado al matadero” (Is. 53:7). Todo esto por el afán de demostrarte su gran amor. Tercero, el pecador, debe aceptar que lo es y arrepentirse. Aceptar aquel gran sacrificio que Jesús hizo por nosotros en la cruz. Invitarle a que viva en nuestros corazones. “El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá á condenación, mas pasó de muerte á vida” (Juan 5:24). J. Abiel Gallegos En tus manos está la decisión. Esperamos en Dios que hayas tomado la decisión correcta y que ya goces de esa salvación. Si es así, o si tienes alguna pregunta, escríbenos a la siguente dirección. Seminario Bautista del Centro Hnos. Wright 735 Col. Aeropuerto Acuña, Coahuila, México **************************************** ![]()
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