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CARTA PARA EMENEGILDA ![]() Querida Emenegilda: Espero que al recibo de esta te encuentres bien de salud. Por mi parte estoy bien, gracias a Dios; pero aquí todo no marcha por el buen camino, me inquieta el saber que en esta ciudad las instituciones gubernamentales se alejan de los ciudadanos para acercase a sí mismas, como si con ello buscaran encontrase con su propia realidad, en contraste con la realidad de a quienes ellos deberían servirles. Ya estarás pensando que es cuestión de ética. Si es así, estas en lo cierto. Esas instituciones que fueron fundadas para protegernos, se protegen de nosotros; han implantado un método que funciona como escudo, como coraza, para defenderse de los ciudadanos que van en busca de servicio y terminan siendo tratados como animales irracionales. ¡Ay! Querida Emenegilda. ¡Cuánta ironía existe en el comportamiento de estos funcionarios públicos! Y de sus empleados, ni hablar. Ellos piensan que somos el importuno que vino a romper su comunión con el sueldo de lujo que cobran cada quincena por cubrir al funcionario, aunque siempre alegan que es por servir a todos los ciudadanos por igual. Aun recuerdo que se nos prometió eficiencia, respeto, generosidad y pronta atención por parte de esas instituciones si votábamos por los que hoy son las nuevas autoridades. Nos han fallado pero no los jugo. Ellos los, pobrecitos, sufren de amnesia. Algunas veces me parece estar pasando por un proceso onírico que me causa dolor cuando despierto a la realidad. Cuando digo que estoy bien, duermo. Bueno..., no quisiera cansarte con mi relato. Sólo te pido tomar en cuenta lo que digo en esta carta para cuando se te ofrezca recomendarme votar por otro de tus buenos políticos. Te manda muchos saludos el Sr. Juan Veriguete. Ese pobre hombre aun está en la espera del nombramiento que le prometieron a su hija. Cada funcionario que tú le recomiendas la citan para una entrevista pero la muchacha regresa al otro día sin empleo. Jacinto ![]() |
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